Actualmente se habla de que la juventud es parte fundamental para seguir impulsando el crecimiento del sector agroalimetario; sin embargo, es importante preguntarnos cómo lo harán si la realidad en el campo mexicano es adversa.

Es un hecho que la juventud rural se está alejando de las actividades agrícolas, ya que éstas ofrecen bajos salarios, además de no contar condiciones de trabajo; es así como la pobreza se concentra entre los agricultores por cuenta propia y los asalariados agrícolas.

Además de ello, “en general, los jóvenes tienen poca posibilidad de acceder a tierras y la herencia –cada vez más tardía- es la vía principal. La poca renovación generacional en la agricultura preocupa a países desarrollados y en desarrollo en todo el mundo, aunque en América Latina es un tema que recién surge, con contadas experiencias de acción.” (Fuente: FAO).

Otro factor clave es el acceso a la educación y aunque es cierto que hay un incremento en la educación formal de jóvenes que está implicando cambios estructurales en el sector; estos se dirigen a empleos rurales no agropecuarios y la agricultura sigue quedando en segundo plano.

A pesar del panorama anterior, se considera que la agricultura cuenta con el mayor potencial entre todos los sectores para reducir la pobreza; sin embargo, debe haber un acompañamiento a la juventud rural para que incluso, “vean el campo como un negocio y opción de desarrollo, además de que reconozcan la importancia de la producción de alimentos como una estrategia de seguridad alimentaria y de crecimiento económico para México.” (Fuente: Sagarpa)

En donde incluso es indispensable incluir las TICS para su capacitación y desarrollo, ya que los jóvenes deben insertarse en nuevas dinámicas sociales y educativas. “Cuando hay un entorno favorable y de apoyo, muchos jóvenes encuentran caminos innovadores para crear un futuro para ellos mismos, y contribuir a las comunidades y sociedades dónde viven.” (Fuente: FAO)

Es así como diversos organismos deben de confluir en el acompañamiento de los mismos a través de la generación de políticas públicas, de acompañamiento e intervención rural integral y principalmente de educación, para ellos mismos y para quienes les ofrecen el acompañamiento generen un impacto social positivo y sustentable en las comunidades rurales de México.

¡El emprendimiento rural es posible con la actualización de conocimientos!

Fuente: 

Juventud rural y empleo decente en América Latina

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Consulta: http://www.fao.org/3/a-i5570s.pdf

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